martes, 10 de marzo de 2015

"El público" en el Teatro Real


El otro día me dejé caer por el estreno mundial de la ópera "El público", basada en la obra homónima de Federico García Lorca, con música del madrileño Mauricio Sotelo.
Un texto claramente surrealista, no calificable de absurdo por no buscar la comicidad, aunque poco le faltaría. Resulta duro oír a tanta gente criticando a Lorca a la salida del teatro, puesto que pese a lo difícil de la trama, no deja de provenir de manos de uno de los autores españoles más relevantes del S.XX
En cuanto a la música de Mauricio Sotelo... tras más de 20 años de investigación, Sotelo logra extraer los axiomas del flamenco más puro, aplicándolos posteriormente a la música contemporánea para crear así un estilo propio y renovador pese a derivar de una corriente popular y tradicional.
Ambas estéticas se funden muy sutilmente, creando verdaderas maravillas vocales con el juego de los 2 cantaores de la función (Arcángel y Jesús Menendez), de tesituras muy diferentes, pero con un empaste total.
Más que reseñable la participación de Rubén Olmo, con una garra y pasión que arrebatan la razón incluso a los espectadores (yo me incluyo) que no consumen habitualmente este tipo de espectáculos.
En cuanto al reparto "académico" (es decir, los encargados de llevar a cabo la parte más vanguardista de la obra), ninguno destaco en exceso, aunque deberíamos mencionar la actuación del barítono José Antonio López.


En el foso, el novio de la Igartibur... ¡Uy perdón! la costumbre de verle ahora en las revistas de cotilleos. En el foso Pablo Heras-Casado, con el pulso seguro y correcto que le caracteriza, poseedor de una elegancia más que envidiable.
No obstante, también en el foso, debemos señalar a otros 2 genios encargados de sacar adelante la función: Agustín Diassera en la percusión y el siempre inmenso Cañizares a la guitarra.




No se si se percibirá mi falta de emoción a la hora de escribir estas líneas, pero me resulta francamente imposible no recordar al siempre controvertido Gerard Mortier, quien antes de morir organizó todo el proyecto para que sirviera de colofón a su existencia, su testamento musical. 
Fue él quien confió en el texto de Lorca, fue él quien confió en el saber hacer de Sotelo, quien convenció a tan diversos artistas para que se congregaran en el Real durante este mes... quien vio posible crear una "escuela española" del S.XXI.
Mortier, estés donde estés, gracias por confiar en todos ellos, gracias por hacer tanto por la cultura española, gracias por permitirnos revivir el texto que el propio Lorca escribió para el futuro.

Gracias.




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